Rara vez dos almas gemelas excepcionales se encuentran por casualidad, pero este es el caso de una de las figuras literarias más singulares del siglo XX, Jorge Luis Borges (1899-1986), y su segunda esposa, María Kodama. Se conocieron por casualidad en 1953 en una librería de Buenos Aires; ella cursaba el bachillerato, él ya era un escritor consagrado y estaba perdiendo la vista. Ambos, de espíritu infinitamente curioso y aventurero, compartían un profundo interés por diversas culturas. A partir de 1973, Borges y María viajaron extensamente, y ella se convirtió en sus ojos.
La biblioteca era una de las imágenes literarias favoritas de Borges, recurrente en sus relatos, y en 1955 fue nombrado director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Borges combinó con maestría los formatos del ensayo, el poema y el cuento, difuminando los límites entre la realidad y la ficción. Utilizando símbolos como laberintos, espejos y ajedrez, su lenguaje es claro y su estilo casi lacónico. Su afición por los enigmas y las paradojas les confiere un toque mágico, dando origen a un nuevo género literario. A lo largo de su vida, Borges nunca dejó de buscar, aprender, leer y escribir. «La labor de un poeta nunca termina. Uno recibe continuamente del mundo exterior… y una revelación puede llegar en cualquier momento».
Diagnosticado con cáncer en 1984, Borges decidió mantener su enfermedad en secreto; él y María partieron de Argentina hacia Ginebra para pasar allí sus últimos días. A medida que Borges perdía la vista, María se convirtió en su guía, apoyo y compañera, y a su muerte, nombró a Kodama su única heredera y custodio literario para preservar su legado. Con fotografías inéditas, este volumen, producido en colaboración con la Fundación Internacional Jorge Luis Borges de Buenos Aires, desvela una de las grandes historias de amor de nuestro tiempo, entrelazada con los conmovedores poemas y manuscritos de Borges, permitiendo a los lectores descubrir la fascinante obra del célebre escritor argentino.